Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

UCA

  • Privado
  • Miembro de
  • SAN SALVADOR Bulevar Los Próceres, La Libertad, El Salvador
  • 421 Profesores
  • 8.993 Alumnos
    21,4 alumnos por profesor

Estudios destacados

Arquitectura

  • Grados

La formación del(de la) arquitecto(a) UCA tiene como finalidad el proporcionar a los(as) futuros(as) profesionales los elementos para desarrollar su capacidad crítica y creativa para hacer una intervención de calidad en la planificación, diseño y ordenamiento del espacio en sus múltiples escalas desde la habitacional hasta la urbana. Para ello se forman arquitectos(as) que dominen las herramientas técnicas de su disciplina, que conozcan la realidad en la que se desenvuelven y que tenga...

5 años  |  San Salvador

Ingeniería Civil

  • Grados

El profesional se podrá desempeñar en todas las áreas relacionadas con la Ingeniería Civil.

5 años  |  San Salvador

Ingeniería Eléctrica

  • Grados

La formación del(de la) profesional se realiza de manera integral, de modo que al graduarse posea las características (conocimientos, habilidades y actitudes) necesarias para: El desempeño exitoso de sus actividades profesionales, tanto individuales como dentro de equipos multidisciplinarios. Dichas actividades comprenden las relacionadas con la creación y manejo de sus propias empresas y proyectos, así como aquellas de tipo laboral en diversos sectores productivos del país y de la región. Que...

5 años  |  San Salvador

HISTORIA

La Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas", conocida como UCA, fue fundada en septiembre de 1965, en el contexto del optimismo de la década del desarrollo. Un grupo de padres de familia "católicos" se acercó al gobierno y a la Compañía de Jesús con la intención de promover el establecimiento de una segunda universidad. Querían una alternativa a la Universidad de El Salvador para formar profesionalmente a los egresados de los colegios católicos. La universidad concebida por este grupo de personas era privada, con capital y acciones, y orientada a satisfacer las demandas de una educación profesionalizante de una elite. Consideraban que una universidad católica concebida en estos términos contribuiría en gran medida al avance cultural del pueblo salvadoreño. Para contrarrestar el elitismo, proponían ofrecer algunas becas. Además de estas consideraciones generales sobre lo que debía ser la universidad, es importante subrayar la percepción que predominaba sobre la Universidad de El Salvador. Excepto la facultad de medicina, por lo general considerada de alta calidad, la docencia en las demás facultades era percibida por los grupos económica y socialmente poderosos como mediocre o deficiente. Pero lo que más preocupaba a estas clases sociales era la orientación ideológica de la Universidad de El Salvador, la cual era considerada abiertamente comunista. La dimensión anticomunista de las intenciones de los promotores de la nueva universidad no fue explicitada de forma pública, pero estaba sobreentendida entre la clase dominante, sin cuyo apoyo no hubiera sido posible fundar dicha universidad. La idea original de la asociación de padres de familia no progresó, pero la Compañía de Jesús, que desde hacía varios años contemplaba la posibilidad de establecer una universidad, impulsó una alternativa diferente, al menos en dos puntos importantes. La primera es que la universidad sería una corporación de utilidad pública, cuya administración se encargaría a una junta de directores, que después se reconstituiría a sí misma, al faltar alguno de sus integrantes. La segunda es que la universidad se orientaría hacia el desarrollo económico y social de la región. En esta visión había una percepción, no muy clara del todo, de las grandes injusticias sociales. Los fundadores eligieron para la universidad el nombre y símbolo libertario de "José Simeón Cañas". La Universidad de El Salvador, que vio amenazado su monopolio de la educación superior, la oposición política, que la secundó, se opusieron a la UCA. Pero el gobierno también deseaba una alternativa a la primera y, por consiguiente, apoyó el proyecto. Su apoyo fue determinante para que la asamblea legislativa aprobara el anteproyecto de ley de universidades privadas, el 24 de marzo de 1965 (Decreto Legislativo N° 244, publicado en el Diario Oficial del 30 del mismo mes). A continuación se elaboraron los estatutos (Acuerdo Ejecutivo N° 06173, 1 de septiembre de 1965, publicado en el Diario Oficial, 13 de septiembre de 1965), se instaló la primera junta de directores, integrada por cinco jesuitas, se hizo la inauguración oficial el 15 de septiembre y comenzaron las clases con 357 estudiantes, en locales de Don Rúa, cedidos por los salesianos, a principios de 1966. Basada en un estudio previo, la UCA comenzó con las carreras de economía, administración de empresas e ingeniería industrial (eléctrica, mecánica y química). Las carreras humanísticas y la formación de profesores de educación media estaban previstas, pero fueron pospuestas. En efecto, la Facultad de Ciencias del Hombre y de la Naturaleza se fundó hasta 1969, con las carreras de filosofía, psicología y letras. Desde el comienzo se pensó que los licenciados en estas disciplinas contribuirían a la transformación del sistema educativo. En esta línea, se ofrecieron tres carreras cortas de tres años para obtener el título de profesor de educación media en letras y ciencias. Una segunda razón para abrir esta rama del saber fue que las carreras establecidas hasta entonces, de índole más bien pragmática, debían integrar en sus planes de estudio materias humanísticas y humanizantes, con vistas a una formación integral. Se eligió el nombre de ciencias del hombre y de la naturaleza para sugerir la necesaria vinculación entre ambas ciencias y la interdisciplinariedad básica y profunda de todo saber científico. La creación de esta facultad significó una dinamización intelectual importante para la UCA, pues además de incorporar la dimensión humanística, abrió nuevas perspectivas al quehacer universitario y obligó a revisar lo ejecutado hasta entonces.